martes, 16 de julio de 2013

Rin

Rin era especial. Cuando comía las blancas flores de la luna podía tomar la forma de ciertos animales. Entre ellos su preferida era la golondrina. Sentía un regocijo inmenso cuando sobrevolaba los extensos bosques de acacias. Con el tiempo sus lapsos como ave se fueron extendiendo cada vez más, y con ésto sus preocupaciones se fueron disipando, reemplazadas por el goce de la libertad que sentía al volar. Si alguna vez Rin hubiera intentado volver a su forma humana, le habría sorprendido el hecho de no poder hacerlo.

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