martes, 2 de julio de 2013

Fernando y Cristina

Fernando y Cristina tenían todo preparado. De espaldas a la ciudad y mirando el río Suquía se perdían en el caudal de aparente frescura, mientras tomados de la mano sentían el pasto jugar entre los dedos de sus pies. Sin duda, estaba todo listo. La gran idea había sido de Fernando, pero fue Cristina quién la acuñó como propia y le dio vida. En la mochila (hecha por ellos) llevaban arroz, fideos, conservas, abrigo, y otras cosas que sin duda iban a necesitar si querían triunfar en su odisea. El agua iba a ser del río y ambos sabían hacer fogatas, ungüentos medicinales y otras cosas para sobrevivir en lugares hostiles.
Su apariencia era una mezcla entre peregrinos de la antigüedad y felices personajes de María Elena Walsh. Su ropa era evidentemente hecha por ellos, inclusive las alpargatas de cáñamo colgando de su mochila de arpillera. Sobre la cabeza ambos llevaban gorros, y en la mano cada uno tenía un bastón para caminar.
La última vez que los ví partieron río arriba (con el sol del atardecer en su cara) hacia algún lugar alejado de todo ésto, un lugar donde la libertad acuñara un mundo mejor. Realmente espero que lo hayan encontrado.

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