Aunque Manu sabe que es muy malo haciendo malabares o artesanías, muy malo cantando o pintando, él es un artista callejero. Él sabía que podría haber sido un buen contador con un autaso y un caserón, se le daban bien los números. Manu, volviendo a su pensión en su crotosa bici, no se arrepiente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario